martes, 18 de noviembre de 2008

LA DAMA QUE NO QUISO REY .








De nuevo las hojas del otoño, danzan con el viento... se estrellan contra su cara..


irremediablemente.... se violenta su hermosura..


en un parpadeo, se salta al verano... calcinante , algo cómodo, pero tan fugaz, como esa estrella que nunca se ha visto, pero que se tiene la certeza de ke existe...


entre los arroyos, teñidos de un rosado ´pálido se entretienen en las corrientes barcas reiterativas que chokan con las mismas piedras, entre las mismas ramas, entre las mismas cuevas... ni el rojo de la sangre de las ultimas raspadas, advierten a sus ojos de avellana, que de nuevo se acerca al avismo despadiado..


Y es que aunke sus ojos sse enternezcan con los pétalos de rosa lilas y sedosos, el avismo no discrimina, entre lo bello y lo menos bello, entre lo bajo y lo menos bajo, entre lo exacto y lo desconcertante... tiene su ciclo, marcado, tiene su bajada transitada,.tiene su daga en el pecho..




En primavera, regresan las tardes correctivas, Regresan las advertencias, y se jura no ignorarlas nunca más... el sol arruya por instantes, y el alma se precipita , la llovizna indika ke la lluvía cesará pronto.... cuando de repente .. al voltear el mentón, el invierno contraataca...igenuidad... perdida...tiempo perdido...parará de sufrir por desconocidos?


Parará de confiar en desconocidos?




Perdida, entre perfectos desconocidos....



Golpe certero en mis ramas..

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